Una bruma pensada para proteger, sellar y acompañar procesos de limpieza profunda del campo vibracional. Su energía es cálida y contenida, ideal para momentos en los que necesitamos sostén, claridad y protección suave.
Ayuda especialmente en casos de dolores de cabeza por mal de ojo, sobrecarga energética o sensibilidad emocional.
Macerado y aceite esencial de naranja, ruda y lavanda.
Para proteger el campo áurico antes de salir o exponerte a mucha energía externa.
Para aliviar molestias vinculadas a cargas energéticas (como dolor de cabeza o saturación).
Para limpiar amuletos, piedras o herramientas espirituales.
Ideal para cerrar rituales, prácticas o limpiezas energéticas.
Una bruma áurica es una mezcla aromática a base de macerados botánicos y aceites esenciales diseñada para limpiar, armonizar y elevar la energía. Actúa de forma suave pero profunda sobre el campo vibracional, ayudando a despejar emociones densas, renovar espacios y traer claridad al cuerpo energético.
Podés utilizarlas de varias maneras, según lo que necesites en el momento:
Sobre el aura personal: rociá alrededor del cuerpo, con movimientos ascendentes o circulares, manteniendo unos centímetros de distancia.
En ambientes: ideal para limpiar espacios antes de trabajar, descansar, meditar o recibir personas.
En objetos y amuletos: para purificar piezas que uses como protección o acompañamiento energético.
En rituales o intenciones específicas: para abrir o cerrar un espacio ritual, para acompañar limpiezas energéticas o para apoyar procesos emocionales.
Cada bruma posee una intención distinta, guiada por las plantas que la componen.